Feugiat nulla facilisis at vero eros et curt accumsan et iusto odio dignissim qui blandit praesent luptatum zzril.
+ (123) 1800-453-1546
info@example.com

Related Posts

Title Image

Quiénes somos: Sonia Trujillo

Sonia Trujillo

Mi hijo, nació en marzo del 2011, debido a un desprendimiento de placenta, nació con parálisis cerebral. A pesar de su diagnóstico, con tres meses y medio evolucionaba bien, controlaba el tronco y la cabeza perfectamente, se arrastraba en la cama, volteaba solo y era capaz de destaparse mientras dormía.

Su evolución era bastante buena e incluso llegaba a sorprender a los especialistas que visitaba. A los dos meses los médicos nos aconsejaron la vacuna, que nos aseguraron, no suponía peligro alguno. Aun así una vez en la consulta del enfermero que se disponía a ponérsela , para asegurarnos bien, llamamos a su pediatra que una vez más insistió en ponérsela. Tras la vacuna de los dos meses, su evolución seguía siendo buena, aunque empezamos a notarlo nervioso por las noches, de tal manera que no conciliaba el sueño. Aunque su evolución durante el día continuaba siendo buena.

Lo peor llego cuando de nuevo se le puso la vacuna de los cuatro meses, Rubén a los cinco días empezó a convulsionar sin control, estuvo ingresado un mes y comenzó a perder fuerza, ya no controlaba el tronco, ni la cabeza, ni se giraba y comenzamos a notarlo triste, sin expresión y sin ningún tipo de control sobre sí mismo. Le diagnotiscaron epilepsia infantil (SINDROME DE WEST). Al mes de su ingreso le dieron el alta, y en casa Rubén siguió convulsionado un mes más. Tras muchos intentos encontraron un medicamento que consiguió pararle las convulsiones. Comenzó de nuevo con sus sesiones de fisioterapia, que le ocupaban todo el día y su evolución era un poco más favorable.

A partir del año y dos meses, Rubén comenzó a mejorar rápidamente, de nuevo sujetaba su cabeza, su troco, se giraba en el colchón e incluso agarraba las cosas y se las llevaba a la boca. También se sentaba y era capaz se sujetarse por sí mismo con las manos apoyadas. Aguantaba su cuerpo en pie e iniciaba el paso aunque no tenía aun equilibrio. En febrero del 2013, durante una revisión médica, cuando ya Rubén no convulsionaba en ningún momento y evolucionaba perfectamente, decidieron cambiarle el tratamiento, porque según los médicos el “SINDROME DE WEST” desaparecen a los dos años .La medicación que le suministraron fue DEPAKINES. A partir de ahí Rubén comenzó de nuevo a convulsionar sin control, y desde la primera dosis volvió a perder absolutamente todo lo conseguido, llegando incluso a empeorar hasta el punto que no podía ni tragar.

Desesperados buscamos neurólogos por toda España. Rubén debido a sus convulsiones se ingresó varias veces, las cuales le pedíamos a los médicos volvieran a administrarle la medicación que le habían retirado, tras diez meses conseguimos que de nuevo se la administraran. En este momento Rubén no consigue librase de las convulsiones, no mejora, ya no controla su cuerpo y su evolución es demasiado lenta .Rubén ya tiene tres años y nosotros seguiremos luchando para que Rubén mejore.